Vayan rezando, qué el señor les pille confesados. Podiamos esperar esto como podemos esperar que el mundo acabe algún día. Será doloroso, pero era previsible. Vuelve Bosé, y lo hace con veinte kilos menos. El cantante admite que ha adelgazado para poder entrar en el traje de un modismo de renombre. ¡Imagine de lo que será capaz para que su nuevo álbum llegue a lo más alto. Lo anticipo, el mundo se acabará de un modo tan claro como que Bosé llegará al número uno de ventas en España.
La suerte está echada, que decían los romanos. Queda el exilio, forzado, voluntario, pero exilio. Con cuatro millones de parados y un álbum de papito en camino, lo más recomendable será reconvertirse en gallego, hacer las americas. Tal vez lo mejor sea un país sajón, tal vez Asia, lo suficientemente lejos como para asegurarnos la distancia.
Su anterior gira duró dos años y fue una de las más rentables del año. Lo que se ha escuchado del nuevo disco, “Cardio”, da miedo, mucho. Esos singles son la antesala de la invasión. Todos los bares, pubs, tugurios, bares de stripteases… claudicarán. Quizá ahora no perciban la amenaza, pero es clara. “Hagan lo que hagan escucharán estas canciones”, quieran o no. N